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miércoles, 15 de abril de 2009

Tengo gambas, tengo tapitas, tengo de tó


Entre Semana Santa y otros líos varios, hace tiempo que no publico ná de ná. Santa Pereza....


Hace unos días, mientras el chófer de un cliente inspeccionaba un autobús que nos había comprado, nos fijamos los dos en que en la campa no sólo hay conejos... ¡hay espárragos trigueros! Casi nos abalanzamos los dos sobre ellos... pero finalmente triunfó esta que suscribe. Tal que me los cené en un revueltito con un poco de jamón.

jueves, 30 de octubre de 2008

Tipos de Cliente: "El Guay"

Género: Cliente
Subgénero: Autobuses Usados
Variedad: Guay

Hace unos días tuve un “cliente guay”. No es el primero, pero si es el mas prototípico. Quieren autobuses para transformarlos (tipo “jardinera” para turistas etc.), gesticulaba en plan artístico y con acento pijo de Madriz pasando por Ciudad Real. Cosa linda oyes tu…. Este tipo de cliente no tiene un duro y si lo tiene no es para pagártelo a ti. Como es mas “guay” que tu y lo sabe, siempre tiene alguna proposición absurda que hacerte. Lo mejor es tomárselo con humor.

Su lema: Soy el mas “guay

martes, 28 de octubre de 2008

Tipos de Cliente: "El Madrugador"

Género: Cliente
Subgénero: Autobuses Usados
Variedad: Madrugador

Este tipo de cliente siempre vive lejos, muy lejos. En otro huso horario. Nada discreto como una diferencia de 1 hora o así. Por lo general la diferencia es GMT +4. Y sin piedad alguna, te llama a "sus" 9 de la mañana. Existe la variante Noctámbula (GMT-4), que te llama a "sus" 8 de la tarde. Ambas versiones de este cliente son irritantemente contumaces, siempre se sorprenden cuando les explicas la diferencia horaria, sistemáticamente repiten la jugada y jamás entienden que no les cojas el teléfono a esas horas.

Su lema: "No te cortes un pelo, llama cuando quieras"

lunes, 27 de octubre de 2008

Tipos de Cliente: "El Aproximado"

Género: Cliente
Subgénero: Autobuses Usados
Variedad: Aproximado

Este tipo de cliente siempre pregunta "¿Cuanto vale mas o menos un autobús?" Normalmente explico que varía en función del equipamiento, la marca de motor y carrocería, etc. Hoy no he podido resistir la tentación de contestar: "A mil el kilo"

Su lema: La indefinición

Tipos de Cliente: "El Onassis"

Género: Cliente
Subgénero: Autobuses Usados
Variedad: Onassis

Esta variedad se compone principalmente de clientes que buscan obtener un descuento extraordinariamente alto gracias al volumen de su posible compra. Normalmente te dice:
Tienes que hacerme un gran descuento, porque voy a comprar muchos autobuses
“¿Cuántos son muchos?”
Llegados a ese punto, por lo general evita comprometerse, por lo que acabo proponiéndole algo al estilo cheque-ahorro: comprar todos los que quiera al mismo precio que le haríamos si solo comprar uno y aplicarle todos los descuentos en la compra del último de los cienes y cienes que promete comprar. Por lo general la cosa se limita a un único autobús y punto pelota.

Su lema: “Intenta hacerles creer que eres Onassis”

viernes, 24 de octubre de 2008

Tipos de Cliente: "El Tecnológico"

Género: Cliente
Subgénero: Autobuses Usados
Variedad: Tecnológico

Se trata de la clase de cliente capaz de decirte sin pestañear que va a sacar unas fotos de las fotos en la pantalla de tu ordenador con su móvil, con objeto de enviarlas a su país. Tiende a reaccionar con asombro ante la propuesta de enviarlas directamente por e-mail.

Su lema: Busca siempre el modo de complicar el proceso mas simple, machote.

Tipos de Cliente

La especie animal de la variedad "Cliente", subespecie "autobús usado" admite una clasificación taxonómica al estilo Linneo (esto de tener una amiga bióloga -noooo, no es Anita la Fantástica- tiene efectos raros y parece que contagiosos. Esta variedad concreta tiene múltiples variantes que por el bien de la ciencia habrá que clasificar o al menos intentarlo. Por lo tanto, abriré un nuevo apartado dedicado a la descripción y clasificación de los diversos tipos que componen la especie y pueblan el mercado

viernes, 29 de agosto de 2008

También en esto hay modas

Cuando empecé con esto, no sabía yo que también en cuestión de autobuses hay modas… Hace unos años la estrella absoluta era el Setra (gran máquina de transportar, pero fea como ella sola), ahora la peña se derrite por el Irizar Century. Cuestión de imagen, supongo, ya que es una carrocería atractiva y comercial. El año que viene… vete tú a saber. Aunque hay ocasiones en que un autobús se vende por los motivos mas peregrinos: en una ocasión vendí un autobús porque llevaba butaca de guís. En otras ocasiones es la presencia de un video (que rara vez funciona) o algo tan tonto como el color de la pintura.

sábado, 31 de mayo de 2008

El Misterioso Caso del Motor Menguante

Por lógica con cada cliente el proceso de venta es diferente. Esta viene marcada en gran medida por la mentalidad del cliente y su origen. No es lo mismo un árabe que un rumano o un africano. Y los africanos a su vez son muy diferentes entre si, es un continente inmenso, difícilmente iban a ser todos iguales, aunque a nosotros al principio pueda parecérnoslo. Cada uno utiliza una táctica distinta para obtener una reducción en el precio.

Mi cliente sirio (el de las 3 mujeres y 11 hijos de las 2 primeras según el último recuento) una vez ha encontrado el autobús que quiere comienza a buscarle todos los defectos. Casi puedes oír la máquina registradora que tiene en el cerebro haciendo ¡clink, clink! A cada defecto real o imaginario, mientras va restando del precio.

Y entonces llegamos al motor. En ese momento el motor empieza a encoger. Literalmente. ¡clink, clink, clin-cataclink! El motor es muy pequeño, no vale, pero nos hace el favor de comprarnos el autobús.

Entonces hace una oferta ridícula e inaceptable por el autobús. En ese momento le digo que no, que ni hablar, que no lo vendo. Ligera mejora en la oferta, sin embargo el motor continúa encogiendo. Me voy. Me sigue. Mejora la oferta. Bajo ligeramente mi demanda. El motor encoge. Interviene el jefe. Hace números. El motor encoge. Le damos un precio “final” El aumenta su oferta. Yo reacciono con indignación. Finalmente después de un poco de tira y afloja acordamos un precio a medio camino. Por fin el motor deja de encoger.

Un día de estos me dan el Oscar.

Lo malo es que para sellar el acuerdo nos pringa de pachouli. Este va a arruinar completamente mi vida amorosa y social... ¡qué peste, podió!

jueves, 29 de mayo de 2008

¡Tengo un chip!

Tengo la impresión de que algunos de mis clientes han aterrizado en el mundo moderno de golpe y porrazo desde la edad media. La anécdota de los kazakos frente a la máquina de café, su sorpresa ante el hecho de que desde el móvil pueda llamarse a cualquier parte del mundo o su desconcierto (y cierto temor) ante el funcionamiento de las puertas automáticas del aeropuerto lo ilustra bastante bien. Y además estos en concreto llegaron a la T4, por lo que puedo imaginarme sin mucha dificultad qué pasó antes de que salieran.

Otros -con razón- evitan venir con mucho dinero en metálico y entonces comienza uno de los espectáculos mas surrealistas que puedas imaginar: la ronda por los cajeros automáticos. La mayoría de ellos asumen que un cajero no es una máquina de fabricar dinero a voluntad y que cada uno da una cantidad determinada de dinero al día. Pero siempre hay alguno que no lo entiende y lo expresa con una "riqueza de vocabulario" y gestos verdaderamente espectacular. Un día voy a pasar la gorra a ver si cae algo de los asombrados viandantes. Por lo menos para un café.

Tengo sin embargo un cliente kosovar que años atrás fué camionero en Alemania y eso hace que se considere a si mismo un hombre de mundo. Por esa razón fue a su banco y solicitó una tarjeta para los cajeros. Le dieron una tarjeta electron con un chip integrado (parece que no se fían demasiado de las bandas magnéticas, cada uno conoce lo que tiene en casa). Al preguntar si eso era suficiente para sacar dinero, el director del banco le dijo que si, que toda la información estaba en el chip. El tremendo error fue que a mi cliente no se le pasó por la cabeza informar a su banco que pretendía utilizarla fuera de Kosovo. Así que se vino para aquí tan contento agarradito a su tarjeta con algo tan galáctico y sideral como el chip y su primer disgusto fue cuando le dije que no aceptábamos el pago con tarjeta. Comienza la ronda de los cajeros.... En el primer cajero la maquinita le informó que la tarjeta no era válida en ese cajero, en el segundo, también, y en el tercero, el cuarto, el quinto.... Pero el tío seguía intentándolo. Finalmente le dije que lo mejor era entrar en un banco y consultarlo (habilidosa forma por mi parte de trasladar el muerto a otra parte, al menos parcialmente). Como el buen hombre hablaba únicamente su idioma y un alemán bastante decente, me tocó hacer de traductora. La cajera (que se merece un altar por su infinita paciencia) le explicó que para operar fuera de su país necesitaba otro tipo de tarjeta. Pese a sus ímprobos esfuerzos, la cajera no lograba hacérselo comprender, mientras el kosovar se aferraba machaconamente a su recién adquirida modernidad: "¡Tengo un chip! ¡Tengo un chip!"

Finalmente el kosovar, el chip y yo nos fuimos del banco, personalmente bastante avergonzada y posiblemente el chip también ya que se refugió en el fondo de su cartera y ya no apareció mas. El pago se efectuó finalmente por el anticuado método de la transferencia bancaria.

martes, 27 de mayo de 2008

Como si fuera Typhoid Mary..

"Si algo puede salir mal, saldrá mal"
(variante de Finagle a la Ley de Murphy)

A primeros de Mayo vendí un autobús a un cliente de Guinea Conakry residente en Holanda. Hasta ahí todo fue sobre ruedas. Llegado el momento de embarcarlo me llega el rumor de que iban a exigir una inspección previa por parte de Bureau Veritas. Esta es una práctica habitual en determinados países para evitar la importación de chatarra y material inservible y para garantizar en cierto modo un proceso aduanero racional. Lo que ya no es tan normal es que sea obligatorio de la noche a la mañana, así que me puse a investigar. Efectivamente: el 31 de marzo de este año se firmó un contrato por parte de Bureau Veritas y el gobierno de Guinea Conakry, que se publicó el 30 de Abril y entraba en vigor a partir del dia 5 de Mayo. Toda mercancía desembarcada en Conakry con posterioridad al 19 de Mayo debía ir "inspeccionada".

Que un político no tenga ni la menor idea de plazos realistas para la aplicación de un nuevo reglamento es de esperar, a fin de cuentas en su mayor parte no son mas que elementos decorativos que se han instalado en nuestra vida pública influyendo en la privada sin mas finalidad que hacernos la puñeta. Mas o menos como esos regalos espantosos que a veces nos hacen personas de nuestro entorno y que no se rompen jamás. Pero en Bureau Veritas se supone que son técnicos expertos en procesos de calidad, lo cual convierte todo este asunto en una considerable chapuza.

Le explico la situación a mi cliente, cuya primera reacción es de desconfianza. Normal: si pagas un dineral y te dicen que vas a tener que pagar mas aun en virtud de una nueva regulación de la que no has oído hablar en lo primero que piensas es en una extorsión. Pero hizo sus averiguaciones y commprobó que era cierto. Nos ponemos manos a la obra para poder mandar su autobús a Conakry y aquí es donde entra en juego el "factor Murphy": En 2007 hubo una huelga general y revueltas en Conakry y consecuencia de ellas murieron 130 personas a manos de la policía. Se llegó a una solución pacificadora nombrando primer ministro a Lansana Kouyaté, diplomático de profesión y bien relacionado con los sindicatos. Parece que las relaciones de este con el presidente de la república, Lansana Conté, nunca fueron buenas. El resultado de la destitución -de la que el primer ministro se enteró, como la mayoría, por la tele- fueron una serie de algaradas que hicieron temer que se repitiera la situación de hace dos años.

Toda esta introducción tan larga, para contar unas poquitas cosas que he averiguado sobre Guinea Conakry:

  • La instalación de semáforos en la capital del país se convierte en un evento nacional. Eso está muy bien, pero la cuestión es que de momento funcionan únicamente en ambar.
  • 30 presos se fugaron a primeros de mes de la cárcel de N'Zerekore tras excavar un túnel en el muro ayudados por las cucharas para la sopa.
  • De la obligatoriedad de inspección previa por parte de Bureau Veritas están exentas las armas de fuego y las piedras preciosas.

Mas información sobre este país:

lunes, 26 de mayo de 2008

Servicio Postventa




A veces los clientes te hacen preguntas tontas, incluso muy tontas. Claro que otras veces solo te parecen tontas a ti. En este caso estaba desesperada tratando de explicarle a un cliente donde encontrar la rueda de repuesto (el 99% de los autobuses la llevan en el mismo sitio, cuando la llevan) y no había modo de que me entendiera. Finalmente opté por el socorrido "una imagen vale mas que mil palabras" y le hice un montaje fotográfico explicándolo con precisión. Aun así, necesité varias llamadas e instrucciones verbales precisas para que no creyera que le estaba proponiendo desguazar el autobús. El cartelito superior es consecuencia de mi desesperación.

Aquí tienes 4 tornillos, solo tienes que aflojarlos y esta parte del parachoques caerá (parecido a una mesa abatible, lleva una bisagra para evitar que se caiga del todo ...y te aplaste los callos... Dentro está la rueda de repuesto

Como he llegado a esto (1)

Después de una vida laboral en que he hecho de casi todo: traductora, reportera, profesora particular, traidora “traime esto, traime lo otro”, y –sobre todo- secretaria, hace poco mas de dos años aterricé en un mundo para mí totalmente desconocido: como comercial en una compra-venta de vehículos industriales de ocasión. Entre mi total desconocimiento del sector y de las ventas y la variedad racial y cultural de los clientes el sainete está servido. Porque lo cierto es que mis clientes logran dejarme estupefacta. Aunque no tengo la menor duda de por mi parte también les dejo a ellos bastante asombrados, así que estamos empates.

He aquí unos cuantos ejemplos de los dos últimos años:

Un congoleño grande como una casa pidió un "precio fraternal" (ezo que joño eh????)

Mi primer cliente, kazako, agarró una borrachera del siete y se me perdió (lo encontré) por todos los locales de salsa de Madrid

Unos de Mali pagaron 5 buses en billetes de 10 y 20 € (horas contando, oyes tu, una locura) al tiempo que presumían de lo gordísimas que eran sus mujeres (símbolo de status) y me miraban con cara de vaya cosa mas desnutrida (mi ego volaba literalmente)

Uno de Ibiza quería convertir un bus en una disco móvil (y para vender un supuesto cocktail) al tiempo que está intrigado por el hecho de que el carnet de coche no valga para buses.

Un ruso me persiguió telefónicamente a las horas más imposibles para pedirme idioteces

Recogí de la estación al Rashid equivocado por ir con prisas y pensar “total, en la estación de no puede haber tantos africanos que se llamen Rashid….” Tantos no, había dos y yo me fui a llevar al equivocado, que no daba crédito el pobre.

Un cliente togolés iba por el aeropuerto, como un crío de 5 años, sin pararse a considerar que una puerta está cerrada por algún motivo, no para excitar su curiosidad. Ha sido la única vez que he deseado por todos los santos no encontrarme con nadie conocido. En la campa se comportó de forma parecida. Se libró por poco de que lo matara.

Unos clientes kazakos (hay que decir que en Kazakhstán es normal regatear por todo), tras observar detenidamente la máquina de café –a 50 cts. el café- pretendieron regatear con ella, a ver si se lo dejaba a 40 cts. Hubiera sido genial que la máquina respondiera...

Un cliente albanés cata la viscosidad del aceite de los autobuses con la boca.

Un cliente sirio que parecía bastante interesado en mi, y uno de sus hijos me comentó que debería casarme con su padre (2 esposas entonces, ahora 3 y 11 hijos entre las dos primeras). Le dije que yo era demasiado vieja para el ¡y me dio la razón! Eso no impedía que su padre mostrara bastante interés por estos tristes huesos, por lo que me inventé dos hijos virtuales. Del menor ejerce el hijo de unos amigos cuando conviene, pero esa es otra historia. Cuando me preguntó por mi marido decidí convertirme en viuda sin haber pasado por el altar. Naturalmente, me descolocó preguntándome a ver de qué había muerto y como no estaba yo para inventarme una larga y penosa enfermedad, me quedé tan pancha al decirle que la policía aún lo estaba investigando. Desde entonces ha perdido todo interés por mi.

Como los admiradores hay que tenerlos raritos, hace unos días un rumano también estaba interesadísimo por mi estado civil. Le respondí varias veces que eso no era asunto suyo y para animarme me soltó que le “encantaba mi cuerpazo” (… ¡hdp!, mis arrobas y yo…). Mi reacción fue pobre: ¡Aaaaanda yaaaaa!. Es una pena que las grandes ideas siempre se te ocurran luego: le dije a mi compañero de trabajo que en otra ocasión le dijera al pesado de turno en tono confidencial que yo era travesti. Imagino que dicho por un hombre queda mas creíble, Pero ni modo: el puñetero se puso colorado y aún no se le ha pasado.

Creo que como introducción ya vale y no, el guión no es de los Hermanos Marx, aunque el absurdo parezca tomar en ocasiones las riendas de mi vida laboral.